Las calas (Zantedeschia aethiopica) son plantas herbáceas perennes, apreciadas por su belleza y elegancia en jardines y hogares. Su correcto cuidado asegura el crecimiento saludable y la floración continua de estas llamativas plantas. Este artículo ofrece una guía completa sobre los cuidados necesarios para las calas. Se abordarán aspectos como la ubicación, las condiciones climáticas, el sustrato, el riego y otros cuidados específicos.
Características de las calas
Las calas son plantas fascinantes que destacan por su elegancia y belleza singular. Su variedad y adaptabilidad las hacen populares tanto en jardines como en interiores. A continuación, se analizan sus distintas características.
Variedades de color
Las calas no se limitan a la clásica flor blanca. Existen múltiples variedades que ofrecen una rica paleta de colores. Algunas de las más notables incluyen:
- Rosa: Un tono suave que aporta delicadeza a cualquier espacio.
- Amarillo: Brillante y alegre, ideal para añadir luminosidad.
- Purpura: Un color profundo que aporta un aire de sofisticación.
- Burdeos: Intenso y elegante, perfecto para crear contrastes.
- Negro: Una opción única que añade un toque de misterio y originalidad.
Esta diversidad de colores permite que las calas sean versátiles y adaptables a diferentes estilos decorativos, convirtiéndolas en una opción valiosa para quienes buscan embellecer sus espacios.
Descripción botánica
La planta de cala pertenece al género Zantedeschia, que incluye varias especies. Estas son herbáceas perennes que se desarrollan a partir de un rizoma, lo que les confiere una estructura particular. Algunas de las características botánicas más destacadas son:
- Hojas: Presentan un color verde intenso, son carnosas y emergen en roseta desde el rizoma.
- Flores: Las flores son en realidad brácteas llamadas espatas, que rodean un espádice. La forma de la espata puede variar, siendo a menudo en forma de trompeta.
- Altura: Pueden alcanzar hasta 150 cm, dependiendo de la variedad y las condiciones de cultivo.
Estas plantas son apreciadas por su intrincada belleza y la particular estructura de sus flores, que son el foco de atención en muchos jardines y arreglos florales.
Ciclo de vida
El ciclo de vida de las calas transcurre a través de diversas etapas que reflejan su adaptabilidad y resistencia. Generalmente, este ciclo incluye:
- Germinación: Se inicia a partir de los rizomas plantados, donde se desarrollan las primeras raíces y hojas.
- Crecimiento: Esta etapa se caracteriza por el desarrollo de follaje vigoroso y la formación de flores durante la temporada adecuada.
- Floración: Las calas suelen florecer desde la primavera hasta finales de otoño, ofreciendo un espectáculo visual impresionante.
- Descanso: Al finalizar la floración, entran en una fase de reposo donde se reduce el riego y se permite que las hojas mueran naturalmente.
- Reproducción: Durante el período de reposo, se puede realizar la división del rizoma para propagar nuevas plantas.
Este ciclo hace que las calas sean una opción interesante para los jardineros, ya que pueden disfrutar de sus hermosas flores mientras manejan su cuidado a lo largo del año.

Ubicación y luz adecuada
La correcta ubicación y la adecuada iluminación son fundamentales para el desarrollo óptimo de las calas. Estas plantas requieren condiciones específicas para florecer y mantenerse saludables, tanto en interiores como en exteriores.
Requisitos de luz solar
Las calas son plantas que disfrutan de una buena exposición a la luz, aunque hay algunas consideraciones dependiendo del clima local. En zonas cálidas, es recomendable proporcionarles semi-sombra, especialmente durante las horas más calurosas del día. Unas pocas horas de luz directa por la mañana son ideales, mientras que la exposición prolongada al sol intenso del mediodía puede resultar perjudicial.
Por otro lado, en climas más fríos, las calas benefician de una mayor cantidad de luz solar. Es importante asegurarse de que reciban la mayor cantidad de luz natural posible, evitando los rayos del sol que puedan causar un efecto lupa a través de las ventanas, lo que podría dañar la planta.
Calas en interior y exterior
- Calas en interior – Cuando se cultivan en interiores, es crucial elegir un lugar que reciba luz indirecta brillante. Las ventanas orientadas al este son ideales, ya que permiten que la planta disfrute de la luz suave de la mañana. Es fundamental rotar las macetas de vez en cuando para asegurar que todas las partes de la planta reciban suficiente luz y evitar que se estiren de forma desigual.
- Calas en exterior – Si se opta por cultivar calas en el jardín, pueden situarse en áreas con sombra parcial. Un lugar donde reciban luz filtrada durante parte del día es perfecto. Es importante tener cuidado con la exposición directa a la luz solar durante las horas más calurosas, ya que esto podría provocar quemaduras en las hojas y las flores.
Evitar corrientes de aire frío
Las calas son plantas sensibles a las corrientes de aire frío, lo que puede afectar su crecimiento y salud. Se recomienda mantenerlas en lugares donde se eviten las corrientes, especialmente durante el invierno. Si se cultivan en interiores, es aconsejable alejarlas de ventanas o puertas que se abran con frecuencia y que puedan introducir aire frío.
En el exterior, es fundamental protegerlas de vientos fuertes, que pueden causar daños en las hojas y flores. Utilizar barreras naturales, como arbustos o muros, puede contribuir a proporcionar un entorno más protegido y favorable para su desarrollo.

Condiciones climáticas ideales
Las calas requieren unas condiciones climáticas específicas para prosperar y desarrollar su esplendor. La temperatura y la humedad son factores clave que influyen directamente en su crecimiento, así como la protección durante los meses más fríos.
Temperatura y humedad
El rango de temperatura óptimo para las calas oscila entre los 14 °C y los 20 °C. Estas plantas no toleran bien las temperaturas extremas, por lo que es fundamental mantener un entorno estable y cómodo para su desarrollo. Las heladas severas pueden resultar perjudiciales, afectando gravemente su rizoma y comprometiendo la salud de la planta.
En cuanto a la humedad, las calas prefieren ambientes con un nivel adecuado de humedad. Un entorno demasiado seco puede causar que las hojas se marchiten y la planta muestre signos de estrés. Para asegurar la humedad adecuada, se puede utilizar un humidificador o colocar un plato con agua cerca de ellas, lo que ayuda a mantener un ambiente más húmedo.
Protección durante el invierno
Durante la temporada invernal, las calas deben recibir cuidados especiales. En climas fríos, es recomendable trasladarlas al interior para protegerlas de las heladas severas. Al hacerlo, se debe procurar que el lugar elegido mantenga temperaturas dentro del rango óptimo.
Si se cultivan al aire libre, es crucial proteger el rizoma. Cubrir la base de la planta con mantillo o paja puede ofrecer una capa de protección contra las bajas temperaturas. De este modo, se previene el daño al sistema radicular y se ayuda a la planta a sobrellevar el invierno.
Control de temperatura en interior
Cuando se opta por cultivar calas en interior, es esencial vigilar la temperatura del ambiente. Evitar las corrientes de aire frío es primordial, ya que estas pueden afectar negativamente el crecimiento de la planta. Colocar las calas en lugares donde reciban luz indirecta y mantener temperaturas frescas puede fomentar una floración saludable.
Es recomendable utilizar termómetros para monitorizar las condiciones del espacio. La estabilidad de la temperatura también debe ser considerada. Los cambios bruscos en el entorno pueden afectar el desarrollo de las calas, por lo que se deben evitar las ubicaciones cercanas a calefacciones o lugares expuestos a corrientes frías, como ventanas abiertas en invierno.

Sustrato y drenaje
El sustrato y el drenaje son elementos fundamentales para el crecimiento saludable de las calas. Un sustrato adecuado proporciona los nutrientes esenciales, mientras que un buen drenaje evita problemas de encharcamiento y enfermedades en las raíces.
Composición del sustrato
El sustrato ideal para las calas debe ser rico en nutrientes y estar bien aireado. Una mezcla recomendada incluye:
- Turba: aporta retención de humedad y nutrientes.
- Fibra de coco: mejora la aireación y el drenaje.
- Humus de lombriz: aporta nutrientes orgánicos esenciales para el crecimiento de la planta.
Es importante que el sustrato mantenga una adecuada humedad, pero sin llegar a encharcarse, para garantizar la salud del rizoma. La combinación de estos elementos permite que las calas desarrollen raíces fuertes y sanas, lo cual es crucial para su crecimiento y floración.
Importancia del buen drenaje
El drenaje es otro factor clave en el cuidado de las calas. Un exceso de agua puede llevar a la pudrición de las raíces, lo que resulta en un debilitamiento o incluso la muerte de la planta. Por eso, es vital utilizar macetas con orificios de drenaje y evitar que el sustrato se compacte.
Un buen drenaje no solo previene el encharcamiento, sino que también favorece la circulación del aire en la zona de las raíces. Esto ayuda a prevenir enfermedades fúngicas y promueve un desarrollo saludable de la planta.
Tipos de suelo recomendados
Las calas son bastante adaptables en cuanto al tipo de suelo, pero se benefician de suelos sueltos y ricos en materia orgánica. Algunos de los tipos de suelo que se recomiendan son:
- Suelos arcillosos: retienen la humedad, pero se deben mezclar con arena o perlita para mejorar el drenaje.
- Suelos arenosos: permiten un drenaje rápido, pero requieren una mayor frecuencia de riego para evitar que las calas se deshidraten.
- Suelos limosos: combinan las ventajas de retención de humedad y buena aireación, lo que es ideal para el cultivo de calas.
Cada tipo de suelo tiene sus propias características, por lo que es importante conocer las necesidades específicas de las calas y ajustar la mezcla de sustrato en consecuencia. De este modo, se garantizará un entorno óptimo para su desarrollo.

Riego y mantenimiento
El riego y el mantenimiento son aspectos esenciales para garantizar la salud y el esplendor de las calas. A continuación, se detallan las pautas más relevantes para un riego adecuado y las prácticas de mantenimiento necesarias.
Frecuencia de riego
La frecuencia de riego es determinante en el crecimiento de las calas, ya que estas plantas requieren un sustrato siempre húmedo. Durante el periodo de floración, que se extiende de primavera a finales de otoño, es esencial regar con regularidad. Este ritmo de riego debe ajustarse a las condiciones ambientales, incluyendo temperatura y humedad.
- Se recomienda regar cada 2-3 días durante épocas de calor intenso.
- En climas más frescos, se puede espaciar el riego a una vez por semana.
- Es importante comprobar el sustrato antes de regar para evitar el encharcamiento, que puede causar problemas en las raíces.
Uso del agua a temperatura ambiente
El tipo de agua utilizada también influye en la salud de las calas. Se aconseja utilizar agua a temperatura ambiente para regar. Esto facilita la absorción por parte de las raíces y reduce el estrés en la planta. El agua fría o helada puede causar un choque térmico que perjudique el crecimiento y desarrollo de la planta.
- Si es posible, recolectar agua de lluvia es una opción excelente, ya que es más suave y libre de químicos.
- En caso de usar agua del grifo, dejar reposar el agua en un recipiente durante unas horas para que se disipen los cloros y otros tratamientos químicos.
Métodos de retención de humedad
Mantener la humedad en el sustrato es crucial, especialmente en los meses más cálidos. Existen varios métodos para asegurar una adecuada retención de humedad que benefician el crecimiento de las calas.
- Colocar un plato debajo de la maceta puede ayudar a conservar el agua drenada, permitiendo que las raíces absorban la humedad según lo necesiten.
- El uso de una mezcla de sustratos que incluya perlita o fibra de coco mejora la aireación y retención de agua sin causar encharcamiento.
- Se puede cubrir la superficie del sustrato con una fina capa de piedras o grava, lo cual ayuda a reducir la evaporación del agua.
La combinación de estos métodos garantiza que las calas mantengan un ambiente húmedo y saludable, lo que es fundamental para su floración y crecimiento óptimo.

Abonado y nutrientes
El abonado es un aspecto esencial en el cultivo de calas, ya que estas plantas requieren una buena fuente de nutrientes para su desarrollo óptimo y florecimiento. Un correcto suministro de abono contribuye a mantener la salud y vitalidad de la planta.
Fertilizante para plantas de flor
Las calas prosperan con un fertilizante especialmente formulado para plantas de flor. Este tipo de abono proporciona los nutrientes necesarios para favorecer una floración abundante y de calidad. Se puede optar por fertilizantes líquidos, que son fáciles de aplicar, así como por otros de liberación controlada.
Es importante elegir un fertilizante que contenga un equilibrio de nitrógeno, fósforo y potasio. Estos nutrientes son vitales para el crecimiento saludable y la producción de flores coloridas. Un ejemplo de formulación recomendada es el 15-30-15, donde el mayor contenido de fósforo favorece la floración.
Abono cada 15 días
La frecuencia del abonado es crucial para el desarrollo de las calas. Se sugiere aplicar el fertilizante cada 15 días durante la temporada de crecimiento, que va desde la primavera hasta finales de otoño. Este periodo es fundamental para que las plantas acumulen los nutrientes necesarios justo antes de su esplendor floral.
Para aplicar el abono, es recomendable diluir la cantidad indicada en las instrucciones del fabricante en agua. Posteriormente, se debe regar la planta con esta mezcla, evitando el contacto directo con las hojas para prevenir quemaduras.
Complementación con humus de lombriz
El humus de lombriz es un excelente complemento al fertilizante convencional, ya que proporciona nutrientes de forma natural y ayuda a mejorar la estructura del sustrato. Este abono orgánico favorece la retención de la humedad del suelo y promueve la actividad microbiana beneficiosa.
Se puede incorporar humus de lombriz al sustrato al inicio de la temporada de crecimiento. A partir de entonces, es conveniente añadir pequeñas cantidades en cada abonado, beneficiando a las calas con un aporte constante de nutrientes. Este método favorece tanto el crecimiento de las raíces como la salud general de las plantas.

Poda y cuidado de hojas
El manejo adecuado de las hojas y la poda es fundamental para mantener la salud y el vigor de las calas. Una correcta atención en este aspecto no solo favorece el crecimiento, sino que también previene enfermedades en la planta.
Eliminación de hojas secas
La eliminación de hojas secas es un paso esencial en el cuidado de las calas. Las hojas marchitas o dañadas pueden ser un foco de plagas y enfermedades. Por ello, es recomendable seguir los siguientes procedimientos:
- Inspeccionar regularmente las hojas para identificar signos de marchitez o daño.
- Utilizar tijeras de podar limpias y afiladas para cortar las hojas afectadas, evitando la propagación de infecciones.
- Retirar hojas que presenten manchas o colores anormales, ya que pueden ser indicativas de problemas más serios, como hongos o plagas.
Este proceso debe realizarse de manera frecuente, especialmente durante la temporada de crecimiento, para promover un entorno saludable alrededor de la planta.
Fomento del crecimiento
La poda no solo se limita a eliminar partes muertas; también es esencial para fomentar el crecimiento vigoroso de las calas. Las acciones de poda se pueden clasificar en:
- Recorte de hojas sanas que estén muy densas, lo que mejora la circulación de aire en la planta y reduce el riesgo de hongos.
- Eliminación de flores marchitas al final de su ciclo, lo que permite que la energía de la planta se dirija hacia el desarrollo de nuevas flores y hojas.
- Promoción del crecimiento de nuevos segmentos mediante el corte estratégico de tallos, lo que estimula la planta a diversificarse.
Un régimen de poda regular incluye la explicación de qué partes de la planta necesitan atención, lo cual contribuye a un aspecto general más saludable y vibrante.
Herramientas recomendadas para podar
Contar con las herramientas adecuadas es esencial para realizar una poda efectiva y segura. Las herramientas recomendadas incluyen:
- Tijeras de podar: Deben ser de buena calidad, con hojas afiladas para realizar cortes limpios y precisos.
- Cizalla de jardín: Ideal para ramas más gruesas, proporcionan mayor fuerza y precisión en el corte.
- Guantes de jardinería: Para proteger las manos de posibles irritaciones o cortes durante el proceso de poda.
- Desinfectante para herramientas: Mantener la higiene de las herramientas es esencial para prevenir la transmisión de patógenos entre plantas.
Con estas herramientas y técnicas, la poda y el cuidado de las hojas de las calas se llevarán a cabo de forma eficiente, asegurando así su crecimiento y salud a largo plazo.

Plagas y enfermedades comunes
Las calas, a pesar de su belleza y resistencia, pueden ser susceptibles a diversas plagas y enfermedades. Identificar y tratar estas afecciones de manera oportuna es fundamental para mantener su salud y floración. A continuación se detallan los aspectos más relevantes en cuanto a su prevención y tratamiento.
Prevención y tratamiento de plagas
Las plagas más comunes que afectan a las calas incluyen pulgones, cochinillas y ácaros. La prevención es clave para evitar infestaciones que pueden dañar las plantas. Algunas medidas eficaces son:
- Mantener una buena ventilación en el entorno de las plantas.
- Inspeccionar regularmente las hojas y los tallos en busca de signos de plagas.
- Limpiar las hojas con un paño húmedo para eliminar el polvo y posibles insectos.
- Utilizar trampas adhesivas para detectar la presencia de plagas en etapas tempranas.
En caso de detectar infestaciones, es recomendable aplicar tratamientos específicos. Los insecticidas ecológicos son una buena opción para salvaguardar la salud de la planta. Se deben seguir las instrucciones del fabricante cuidadosamente y aplicar el producto en las horas frescas del día.
Señales de enfermedades
Las calas pueden presentar diversos síntomas que indican problemas de salud. Reconocer estas señales permite actuar rápidamente y reducir el riesgo de daño mayor. Las manifestaciones más comunes de enfermedades incluyen:
- Hojas amarillas: Este signo puede ser indicativo de un exceso de riego o falta de nutrientes. En ocasiones, la amarillenta de las hojas puede estar asociada a infecciones por hongos.
- Hojas secas: La sequedad en las hojas puede ser un síntoma de insuficiencia hídrica. Además, puede estar relacionada con condiciones climáticas extremas.
- Botrytis cinerea (podredumbre gris): Esta enfermedad fúngica se manifiesta en ambientes con alta humedad y poca circulación de aire. Aparece como manchas grises en las hojas y flores, afectando significativamente la calidad estética de la planta.
Uso de fungicidas
El control de enfermedades fúngicas es esencial para mantener la vigorosidad de las calas. En caso de detectar problemas como la podredumbre gris, la aplicación de fungicidas se vuelve necesaria. Para su uso se recomienda:
- Seleccionar un fungicida específico para la enfermedad que se esté tratando. Los productos a base de cobre son efectivos contra varias infecciones fúngicas.
- Asegurarse de aplicar el fungicida en días secos para maximizar su eficacia y evitar diluciones innecesarias.
- Monitorear la planta después del tratamiento para verificar su recuperación y ajustar los cuidados en consecuencia.
Mantener la planta en un entorno saludable y libre de plagas y enfermedades es fundamental para que las calas puedan florecer en todo su esplendor. Seguir un protocolo de cuidado y prestar atención a sus necesidades contribuirá a su bienestar general.

Método de propagación
La propagación de las calas se realiza principalmente a través de la división de su rizoma. Este proceso es sencillo y permite obtener nuevas plantas manteniendo las características de la especie original. Las calas son ideales para ser propagadas en primavera, cuando comienzan a mostrar signos de crecimiento activo.
División del rizoma
La división del rizoma es el método más efectivo para propagar calas. Este procedimiento debe realizarse cuando la planta ha alcanzado un desarrollo adecuado, generalmente en primavera. Para llevar a cabo la división, es esencial seguir ciertos pasos que aseguren el éxito de la propagación:
- Preparar herramientas: Utilizar cuchillos o tijeras esterilizadas para evitar la contaminación.
- Desenterrar la planta: Con cuidado, se debe desenterrar la planta madre, exponiendo el rizoma sin dañar las raíces.
- Dividir el rizoma: Cortar el rizoma en secciones que contengan al menos un par de raíces y un brote. Cada sección se convertirá en una nueva planta.
- Plantar las divisiones: Colocar cada sección en una maceta con un sustrato adecuado, asegurando que las raíces queden bien cubiertas.
Crecimiento de hijuelos
Los hijuelos son pequeños brotes que emergen del rizoma principal. Estos son signos de que la planta está saludable y lista para ser dividida. Para fomentar el crecimiento de hijuelos, se debe:
- Mantener una humedad constante en el sustrato.
- Asegurar que la planta reciba suficiente luz, evitando el sol directo que pueda dañar los brotes jóvenes.
- Proporcionar nutrientes adecuados mediante un abonado regular.
Una vez que los hijuelos han crecido lo suficiente y presentan raíces, se pueden separar y plantar en nuevas macetas, siguiendo los pasos mencionados anteriormente para la división del rizoma.
Requisitos para reproducir la cala
La propagación de calas mediante la división y el crecimiento de hijuelos requiere un entorno adecuado. Estos son algunos de los factores clave a considerar:
- Temperatura: Mantener un rango de temperatura óptimo de entre 14 °C y 20 °C favorece el crecimiento de las nuevas plantas.
- Humedad: Las calas prefieren un sustrato húmedo, lo que ayuda a establecer las raíces de las nuevas divisiones.
- Calidad del sustrato: Utilizar una mezcla rica en nutrientes y con buena capacidad de drenaje es esencial para el éxito de la propagación.
- Iluminación: Asegurarse de que las nuevas plantas reciban suficiente luz, preferiblemente luz indirecta, contribuye a un crecimiento saludable.
Siguiendo estos requisitos, la propagación de las calas resultará en plantas robustas y saludables, listas para florecer en su propio espacio.
Calas en el hogar y decoración
Las calas son una excelente opción para añadir elegancia y estilo a los espacios interiores y exteriores. Su belleza y variedad de colores las convierten en un elemento decorativo muy apreciado.
Uso en ramos de novia
Las calas son flores muy populares en la elaboración de ramos de novia debido a su forma distintiva y a su simbolismo de pureza y devoción. Estas flores aportan un toque sofisticado y moderno a cualquier ramo. Existen varias razones por las que se eligen calas en la decoración nupcial:
- Estética única: Su forma alargada y sus suaves líneas aportan un aire contemporáneo.
- Variedad de colores: Las calas están disponibles en múltiples tonalidades, lo que permite su fácil integración en cualquier paleta de colores de boda.
- Durabilidad: Suelen mantener su aspecto fresco durante largo tiempo, lo que es ideal para una celebración.
Además, pueden combinarse con otras flores y verdes, creando composiciones únicas. Un ramo que integre calas puede variar desde lo más minimalista hasta lo más opulento, adaptándose a diferentes estilos de boda.
Integración en estancias del hogar
La incorporación de calas en la decoración del hogar genera ambientes acogedores y elegantes. Estos son algunos de los espacios donde pueden lucir especialmente bien:
- Sala de estar: Colocar calas en jarrones a lo largo de mesas o estanterías puede dar un toque de frescura y color al ambiente.
- Comedor: Un centro de mesa elaborado con calas resalta la estética del lugar y puede ser el foco de atención durante las comidas.
- Baño: Las calas pueden realzar espacios pequeños, como el baño, aportando un aire de spa y bienestar.
Es importante elegir la maceta o jarrón adecuado, que complemente el interior. Utilizar recipientes con acabados en tonos neutros puede realzar la belleza de las calas, sin sobrecargar la decoración.
Calas como elemento decorativo
Las calas, gracias a su elegancia inherente, son ideales para ser utilizadas como elemento decorativo en diferentes contextos. Pueden servir como protagonistas en varias manifestaciones artísticas:
- Eventos y celebraciones: Su presencia en decoraciones para fiestas, banquetes y celebraciones destaca su belleza natural y añade un aire festivo.
- Exposiciones artísticas: Su forma y color pueden ser fuente de inspiración para artistas. Utilizadas en exposiciones, pueden realzar un tema o concepto específico.
- Regalos decorativos: Un arreglo de calas puede convertirse en un regalo significativo, ideal para ocasiones especiales o como gesto de aprecio.
La versatilidad de las calas permite su uso en diferentes decoraciones sin perder su elegancia. Ya sea en un hogar, en eventos o en ocasiones especiales, su presencia siempre es un acierto que resalta la belleza del entorno.

Etapa post-floración
Después de completar su ciclo de floración, las calas requieren un cuidado especial para asegurar su salud y preparación para el próximo periodo vegetativo. Esta etapa es clave para mantener la planta en óptimas condiciones y fomentar su desarrollo futuro.
Preparación para el descanso
El período posterior a la floración es crucial para el bienestar de las calas. A medida que las flores se marchitan, la planta comienza a entrar en un estado de reposo. Es importante realizar algunos ajustes en los cuidados para permitir que la planta se recupere.
Para preparar la planta para el descanso, se debe:
- Suspender gradualmente el riego. Esto ayuda a que la planta comience a reducir su actividad metabólica.
- Evitar el uso de fertilizantes durante este periodo. La necesidad de nutrientes disminuye mientras la planta se prepara para el descanso.
- Observa las hojas, que empezarán a amarillear y secarse. Este es un signo de que la planta está Listo para entrar en su fase de reposo.
Limpieza y cuidado del rizoma
Una vez que las hojas han sufrido cambios visibles, es conveniente proceder a limpiar el rizoma. Este paso es esencial para eliminar cualquier resto de materia orgánica que pueda favorecer el desarrollo de hongos o introducir plagas en el futuro.
Las acciones para la limpieza del rizoma incluyen:
- Retirar cuidadosamente la planta del sustrato, asegurándose de no dañar el rizoma.
- Lavar suavemente el rizoma con agua para eliminar el sustrato adherido, asegurando que no queden residuos.
- Secar el rizoma con suavidad utilizando un paño limpio, evitando el uso de productos químicos que puedan dañarlo.
Almacenamiento en lugares adecuados
Tras la limpieza, el siguiente paso es almacenar el rizoma para su preservación durante el periodo de inactividad. El almacenamiento correcto ayuda a mantener la viabilidad del rizoma hasta el momento de la replantación.
Para un almacenamiento eficaz, se recomienda lo siguiente:
- Colocar el rizoma en un lugar fresco, seco y con buena ventilación. Temperaturas entre 10 y 15 °C son ideales.
- Utilizar envoltorios de papel o una caja de cartón para proteger el rizoma. Evitar el uso de bolsas plásticas, ya que pueden retener la humedad y causar podredumbre.
- Revisar periódicamente el estado del rizoma durante el periodo de almacenamiento, eliminando cualquier parte que se muestre enferma o en mal estado.

